"Yo solamente creería en un Dios que sepa bailar"
Friedrich Nietzsche.
¡¡¡Por mentarme la madre no cobramos, así que deja tus comentarios!!!

Pisteando con los plebes


Hace unos años, cuando en Michoacán ni nos hubiéramos imaginado la situación social-conflictiva en la que estamos ahora, me lancé de viaje a la ciudad, que por esos tiempos, estaba considerada como la cuna que mecía al narco mexicano, estoy hablando de Culiacán, Sinaloa. Me fui buscando un desprendimiento interior que totalizara mi gran estupidez y me encontré con varios de los tópicos que caracterizaban en ese momento a esa ciudad. He aquí pues una cuento/crónica son varios hechos reales mezclados con un "toque" de ficción, que quizá para estas alturas ya esté un poco descontextualizado, pero no por ello dramático, divertido y emocionante. Espero lo lean completo, porque es un poco extenso, y por tal motivo no encontró acomodo en una publicación (pinches editores gachos) sólo aquí pude colgarlo... disfrútenlo!


El Centro de Culiacán. Visto de noche.


“Andan pisteando los plebes/ no se quieren componer
entre licores y damas/ seguido los han de ver…”
Los Canelos de Durango


-¡Que pinche calor hace aquí morro!
Tallándose la frente, fue lo primero que mencionó el Quique cuando se bajaron del autobús, en la meritita central de Culiacán, Sinaloa; cuna del narco mexicano. Caminaron lentamente hacia la salida, cargados tan solo de una mochila a la espalda y su morral al costado. Aguardaron un rato a que llegara Elisa, la persona que los recibiría en esas tierras. Ambos se impacientaron ante la ausencia personal y la presencia climática sofocante.
-¡Ya vez! ¡Te dije que no vendría a recibirte, pero ahí andas tú de creidote!
Mencionó el Quique, quien comenzaba a tener una mayor incertidumbre. Ambos personajes abordaron un taxi rumbo a Catedral, el punto de referencia, pero ahora que se encontraba en circunstancias distintas a las antes previstas todo parecía inaudito, incalculable, sobre todo sin un medio de comunicación a la mano. El Quique, que carecía de estatura, rigidez y sobre todo blancura en su piel, vestía unos pantalones de mezclilla ajustados a su escuálido cuerpo, cosa que le causaba constantes aberraciones por lo estrecho del pantalón en su entrepierna.
-¡Pinche calorón! ¡Yo no se a qué vine hasta acá!
-¡Ah ya cállate cabrón! Apenas y llegamos y ya estas chingando. ¿A qué venías entonces? –Le replicó el Alex. Un joven alto, de ojos pequeños, que por lo regular siempre vestía bermudas extragrandes en sus distintas variantes.
-Pues para hacerte el paro morro, pa’ que no te vinieras solo.
-Entonces ya cállate, deja de estar chillando como nena.
-Cabrón pues si me suda todo como quieres que esté tranquilo –repuso sonriente el Quique.
Ante la desesperación atroz se dirigieron a un teléfono público para llamarle a Elisa, en su casa dijeron que no se encontraba, que hacía rato se había salido, lo cual provocó un motivo de esperanza para el Alex, pensando que quizá la morra había ido a la Central y que los estaba buscando. Este propuso que compraran un celular entre los dos, de esos de trescientos varos, pues no tenían mucho dinero, a lo cual el Quique se negó rotundamente. Alex estaba desesperado y emputado ante la negativa del Quique, entonces se dirigió nuevamente al teléfono público y le marcó a Elisa, le mandó a buzón ¡Chale! En eso llegó el Quique, mostrando un celular entre sus manos.
-¡Ah qué pedo! ¿De dónde lo sacaste?
-Se lo tumbé a un morrito allá en la otra esquina.
-¡Chale güey!
-Pero muévete pues cabrón, vámonos más para allá, no vaya a ser que regrese el morrito con un arsenal de cabrones armados.
Se sentaron en una banca de la plaza central. Un mensaje, dos mensajes, tres mensajes, no recibían respuesta. Otra media hora, una llamada a buzón, cuarenta minutos, otra llamada y nada.
-¡A chingar a su madre la Elisa! –Gritó el Alex-
El otro compa brincó del susto y casi resbala hasta el suelo.
-Aguanta carnal ¿Qué onda? Te dije, pero no me hiciste caso, esa morra nomás te prendió leña y te dejó como perro.
-Ya güey, no manches, en vez de que me hagas sentir bien, ahí andas con tus cosas.
-¿Motivos? Digo, ¿Motivación es lo que quieres? Pues vamos por unas chelas bien frías a ver si no te prendes con eso.
Alex lanzó una sonrisa al cielo, como agradeciendo la grandísima idea que había salido de boca del otro compa. Los dos se metieron al lugar más cercano donde vendían cervezas; Las Ventanas, anunciaba el lugar.
-Se ve nice pero ni pex, hay que entrar.
Se instalaron en una de las mesas que se encontraban en la parte de afuera del bar. Por la mente del Alex deambulaban infinidad de aberraciones sobre el viaje tan largo que habían hecho. No concebía la idea de la desfachatez de Elisa, la despreocupación constante con que se había manejado en ese momento, en fin, así es la gente común.
-¿Qué es lo que van a querer? –propuso el mesero.
-Pues queremos unas cervezas ¿De cuál tiene? –Se adelantó el Alex.
-Ahorita hay pura media de Dos Equis y botecitos de Tecate light y roja.
¿Quéee? Wath a fuck? ¿Qué putas son los botecitos? ¿Tecate? ¿Roja? ¿Light? –Se cuestionaban ambos tan solo con las miradas.
-¿No tendrás por ahí una Victoria? –Mencionó el Quique.
-¡Oh de perdis una de Indio! –Repuso el Alex.
Sonriente el mesero les dijo: No de esa no tenemos. Ante la ausencia de otras cervezas que pensaban eran de mayor gusto, pidieron Tecate roja, por si las dudas. Pero dio la casualidad de que las acababan de meter al refri y no estaban lo suficientemente frías, lo cual pasaron por alto, ya que no pretendían salir bajo el sol asfixiante de la media tarde y buscar otro lugar.
-Pues unas Light, joven. Ni pedo, sirve que no nos empanzonamos Alex.

El famoso Puente Negro

Pasaron un buen rato en el bar, platicando del desmadre que les había hecho pasar la tal Elisa. Además de pendejada y media que se les ocurría. Recordaban también aquellas anécdotas de la infancia que se vuelven interminables, más aún cuando se siente uno lejos de casa, ajeno a la situación o momento requerido. Así pasó el tiempo, hasta que comenzó a oscurecer. Para ese momento el Quique ya se había conectado dos chavas culichis (de esas de mucha nalga y poca chichi) pero al Alex ninguna le convencía del todo, estaban medias federicas. Las morras los invitaron a bailar a un antro llamado La Callecita, donde se baila salsa, cumbia y guaguancó todos los viernes por las noches. Ahí es el lugar donde se dan cita algunos de los mejores rumberos de la región. Los compinches no se podían negar ante la invitación, pero antes de partir al baile, querían dejar sus cosas en algún lugar que estuviera bueno, bonito y sobretodo barato. Una de las culichis que conocía un hotel bara, los llevó para que se hospedaran ahí y dejaran sus cosas; “Hotel Descanso” se leía a la entrada, sobre la calle de Hidalgo.
-“Motel de paso” querrá decir –mencionó el Quique, ante las risas de todos.
Subieron sus cosas, ni tiempo les dio de revisar el cuarto, había cama, baño, lo demás no importaba en ese momento. Se lanzaron a La Callecita, después de pagar un cover de cincuenta varos que al principio no pretendían pagar, pero pues ya estaban ahí. Se metieron y pidieron puras medias de Tecate Light.
-Si al cabo está buena –decía el Alex.
La rumba salió a flote, cada quién bailaba con cada cual hasta que llegaron más personas, amigos de las culonas aquellas. Entre este grupo de amigos se encontraba una mujer en especial, que cautivó de inmediato al Alex. Se trataba de una chava realmente guapa, de mediana estatura, piel morena, ojos radiantes y estilo peculiar.
-¡Como me gustan, así mero, ni mandada hacer! –se decía él mismo.
Las chavas los presentaron.
-Vienen de Michoacán. –Decía una de ellas.
Claudelia se llamaba la mujer que lo había embrujado, solamente ese nombre pudo articular su memoria.
-Esa chica me palpita –le dijo el Alex a su camarada.
-¿A poco sí? Pues esta buena y bonita, pura chaparrita te late morro –mencionó el otro.
-Es que esas son la neta.
El Alex se abalanzó sobre Claudelia para invitarla a bailar.
-¡Estos plebes bailan bien chilo, ándale, baila con él! –propuso una de las culonas.
Los dos se la pasaron platicando toda la noche, Claudelia le comentó a Alex que ella vendía mota, pastas, coca y pingas; que ya tenía acá dos tres conectes pesados, cosa que le cautivó aún más de ella, aunque bueno, consumir mota no es lo mismo que vender, en fin, todo quedó pactado cuando ella le dijo que salieran un rato del bar para darse unos joins con Maríajuana. Al regreso, ambos reían a mares mientras bailaban, no era preciso dar marcha atrás a todas las manifestaciones emotivas que se encausaban en la pista. ¿Cómo podían haber creado tanta conexión en tan poco tiempo? -Se preguntaban los otros amigos. La respuesta se encontraba en lo saycos que los había puesto la mota y en el baile cadencioso, cachondoso, mejor dicho. Lo cual creó el manifiesto puro de la emoción redentora, de la sensación impasible. Claudelia y el Alex compaginaron a la perfección esa noche llena de rumba. ¡Que perro! –decía ella-. El otro parecía confuso, atolondrado por la situación, como no creyendo la onda precisa. Piñados se quedaron los dos después de partir cada cual por su lado. Ellos a sus casas y estos dos plebes sin sentido se fueron al hotel. Donde les esperaba una larga jornada surrealista. Llegaron al cuarto, el velador les abrió la puerta. Estaban decididos a dormir y descansar un buen rato, pero todo se llenó de incomodidad. De cualquier parte del cuarto salían esas hormigas enormes que en Michoacán llaman mordullos.
-Hay que matarlos güey, cómo vamos a dormir así, esas madres muerden bien culero -mencionaba el Quique.
Uno a uno iban matando a aquellos seres de repulsión instintiva para el Quique, quién se veía más entusiasmado y divertido con la escena.
-Y qué mi chavo ¿Que tal la morra, eh?
-Nel pues bien chida, me late, me late –contestó Alex.
-Eh morro, te veías bien amachinado.
-Si pues. Está chida la chava y es bien neta. Me cae que yo aquí ya me quedo. Chingue su. Pa’ qué me regreso.
-No seas mamón –finalizó el Quique.
Fueron interminables minutos, quizá una hora, en la que concluyó la batalla entre hombre y animal por aquel lugar, por su territorio. Ya estando acostados, una serenata se instaló frente a su ventana, el sonido era realmente devastador, provenía de una camioneta Hummer del año, de ahí salían las notas de: Si tu quieres disfrutar de las mulas de moreno / llévatelas pa’l arrollo pa’ que no te mire naiden / Que te parece: Fine, fine, fine, verygood, verygood, verygood / Very, very, very, very goooood…[1] Continuando con esa de: Nos vamos pa’ Mazatlán, nos vamos en la blindada / que nos siga la plevada, nos vamos en caravana / y me rentan una suite allá en el hotel del Cid / quiero a toda la plevada, con la nariz empolvada…[2]
Después de un rato, se cerraron las puertas de la Hummer, la música bajó de tono y un interminable quemón de llanta se hizo notar por más de una cuadra.
-¡Hijos de la chingada, pinches buchones juniors, a chingar a su madre! –gritó el velador desde la recepción.
Casi a punto de quedarse jetones, unos ruidos castrozos en la calle les interrumpió el sueño, ruidos que no sabían de qué demonios provenían, eran exagerados, como aplanadoras o aspiradoras gigantes.
-¡Qué la chingada y aquí a que hora duerme uno? ¡Chale!... Y qué Alex ¿Si le pediste su numero de celular a la morra? –terminó por decir el Quique.
-¡Ah no manches, no se lo pedí, no me acordaba del cel que te lacreaste!
-Que buey estás compa ¿Y luego? ¿Cómo le vas a hacer pa’ verla otra vez?
Alex se quedó callado, esa pregunta le taladró la conciencia durante un buen rato. Pensaba en el momento ocurrido, recordaba el baile, su cara, sus manos, sus ojos… su sonrisa. Algo indescifrable había despertado desde muy dentro de su ser. Algo tan intangible, tan sincero.
-Hey Quique ¿Estás dormido?
-Nel compa ¿Qué quieres?
-Vamos a echarnos un toquecillo, va.
-¡Ah chinga! ¿Y de dónde agarraste mota pinche morro?
-Pu’s ya vez como es uno de cabrón. Me la regaló la Claudelia güey. Pura de la buena carnal. De la mera mata maconhera. ¿Cómo vez?
- A ver, préndete pues. Así ya pa’ dormir más relax.
Después de ponerse muy místicos con la ganja, terminaron durmiéndose como a eso de las cinco de la mañana, sin ruido alguno que les molestara.  
La cruda al día siguiente traía en jaque al Alex. Dolores estrepitosos entre su estómago no hacían mas que disuadir la pequeña tolerancia al calor extremo que ya se hacia presente. Un poco más de media hora lo mantuvo sereno sentado en la tasa del baño, el cual era toda una onda llena de surrealismo; la puerta abría para ambos lados, como si fuera vil cantina, la regadera estaba muy por debajo del nivel requerido y justo al lado del excusado, en el cual había que sentarse como de ladito para que las piernas quedaran chido.
-Hey morro, vete a pagar lo de esta noche, va. ¿Si nos vamos a quedar otro día de perdis, no?
-Simón, como no, si ya estamos aquí hay que quedarnos. Pero apúrale pues, no te tardes, ya pa’ salir a ver morras de caderas grandes.
Anduvieron caminando por la Obregón un rato, trataban de encontrar a la mujer más culona de Culiacán, hasta que al Alex se le ocurrió la idea de visitar la capilla de Malverde. Ya les explicaron que ruta tomar, que estaba por Palacio de Gobierno, que ahí se bajaran y caminaran unas cuadras. Adentro de la capilla se sentía una vibra extraña, quizá se debiera más a la misma cuestión de asombro que les causaba la imagen y el mito de Malverde, el lugar tapizado de fotografías, placas conmemorativas y el centro de rezo al santo que dicen se han apropiado los buchones.
-Está chido aquí compa. Como la rola que cantan los Cadetes ¿No la has escuchado? –Preguntó el Quique.
-¿Cual rola?
-Esa que dice: Me fue muy bien todo el año, por eso ahora vengo a verte,
de Culiacán a Colombia, que viva Jesús Malverde.[3]
Después caminaron y caminaron, estaban perdidos, pero ninguno quería preguntar como moverse de ahí, les causaba cierto temor que supieran que eran fuereños.
-No vaya a ser la de malas. –Decía el Alex.

La Capilla de Jesús Malverde

Tomaron un camión que decía Malecón, el Quique instintivamente pensó que a la orilla del mar y le dijo al Alex que fueran. Se bajaron donde el chofer les dijo que era el Malecón. El desagrado fue nunca encontrar el mar. Caminaron por el puente negro, por el Malecón viejo, por toda la orilla del Río Tamazula, hasta toparse con algo medio extraño para ellos, una pequeña isla dentro del río. A ambos les causo cierta sensación de asombro, y corrieron como infantes por el puente colgante de madera.
Se trataba de la Isla de Oraba, en la cual se podía notar instintivamente que había una gran epidemia hormonal, un sin fin de parejitas acarameladas derrochando la miel acaparaban el lugar. Cosa que de pronto causó cierto cuestionamiento y preocupación personal a ambos personajes.
-Hazte para allá morro, no vayan a pensar que somos jotos –Mencionó el Alex, entre risas de ambos.
-Ándale güey, dame la mano ¡Chingue su madre lo que digan!
-Nel pinche morro, y que tal que a una de estas culichis le gusté y me ve contigo de la mano, no, no, no.
-Chales morro, eres bien apretado.
-Mejor vamos a echarnos un toquecín acá abajo de este puente, vente.
-¡Vamos pues!
Después de haber inhalado la planta sagrada de Salomón, bajo el puente del Parque de la Rivera, se dirigieron rumbo al Forum, ambos tenían hambre y querían comer algo, lo que fuera.
-Pizza, tacos, enchiladas, gorditas… ¿Qué se te antoja? –Preguntó el Quique.
-Pues lo que sea, todo se me antoja… ya sé, hay que comer pizza, hace un buen que no como.
El turno numero 65 les tocaba, en quince minutos estaría lista su pizza. Ambos aguardaban con impaciencia, recargados sobre el muro que dividía la pizzería y la taquería. Pasarían cerca de diez minutos cuando se escuchó un cristalazo cerca de donde se encontraban, enseguida varios disparos se escucharon en el recinto. Toda la gente que ahí se encontraba se tiró al piso, los pocos que se encontraban cerca de alguna de las salidas corrieron. Alex y el Quique desesperados no sabían que hacer, se quedaron pasmados ante la situación.
-Agáchense, tírense al piso. –Les gritó un señor que se encontraba al lado de ellos.
Inmediatamente se recostaron y se dejaron escuchar otros balazos. Después fueron más constantes; tres, cuatro ráfagas de balazos, dos ráfagas más, tres y así durante casi cinco minutos que parecieron eternos. Por un momento parecía que el asunto se había tranquilizado, varias personas se pararon y comenzaron a correr. El Quique y el Alex se miraban fijamente, sin mencionar palabra alguna, pero como diciendo: Mira nomás a donde fuimos a parar cabrón. En eso trataron de incorporarse cuando se escucharon otras detonaciones por el lado contrario a la Isla y nuevamente la gente trataba de encontrar un refugio.     
-¡Hay Jesucito! Tú que no estas en la cruz pero si en Culiacán, haznos el paro de la vida. ¡Anda señor Malverde! Líbranos de todo mal, sácanos bien de esta balacera pa’ regresar chido a la casa. Mira que mi jefita ha de estar preocupada. –Imploró al cielo el Quique.
Unos minutos después se escucharon unos disparos más, pero era tan solo el eco de ellos, ya se habían alejado los detractores de la balacera. Fue entonces que ya con un poco más de calma la gente comenzó a salir del lugar. Varios policías comenzaron a llegar al recinto, haciendo revisión a las personas que aún permanecían ahí. Estaban bloqueando las salidas. Los dos morros se reincorporaron con cierta incertidumbre, sobre todo porque el Quique recordó que Alex traía la mota clavada en su mochila.
-No mames Alex, tú traes la mota, nos va cargar la chingada.
-Aguanta morro, no te exaltes, has como si no hubiera pedo. Ahorita nos salimos por este lado, ahí todavía no hay polis, vente, acércate así tranquis y luego le corremos.
Todos trataban de tomar calma, parecía que todo volvía a la tranquilidad, Alex y Quique estaban cerca de la salida hacia la Isla, los policías venían del otro lado.
-Numero 65 ya esta lista su pizza.
-¡Oí nomás compa, vámonos a la chingada de aquí! –Mencionó el Quique.
Los dos morros salieron rápidamente del Forum, se fueron por todo el Malecón nuevo para salir a la avenida y dirigirse inmediatamente al hotel. Llegaron, la sangre les revoloteaba, el aire les hacía falta, poco a poco fueron recuperando la condición y así de a montones echaban las cosas en cada una de sus mochilas. Salieron del hotel sin pensar siquiera que ya habían pagado esa noche, no les importó, nada les importaba en esos momentos. Tomaron un taxi y se dirigieron directamente a la Central de Autobuses. Preguntaron por las salidas a Morelia. Había una a las 10:30 de la mañana siguiente, no les agradó. Pensaban incluso en tomar una salida con destino a otro lado, ya fuera Tepic, Zacatecas, Guadalajara o hasta el DF, pero querían salir ya de ahí. 
-A las 3:45 con destino a Morelia, viene corrida de Tijuana. –Mencionó la señorita de la línea TAP.
-Ya chingamos pinche Alex. –Y dirigiéndose a la señorita- Deme dos para hoy porfa. –Terminó por decir el Quique.
Se metieron a la sala de espera, Alex se notaba ya más relajado, aunque quizá pensativo por que tal vez no volvería a ver nunca más a Claudelia o sobre todo porque sabía que quizá no volvería a tener de esa mota chingona entre sus manos. El Quique por su parte trataba de tranquilizarse, por su mente deambulaba imperfectamente una constante aberración, una suplica disparada. Casi para abordar el camión echó un vistazo atrás, pensando que algún día tendría que regresar a pagarle el milagrito a Malverde.     


[1] Julion Álvarez. “Las Mulas de Moreno”.
[2] Andrés Márquez. “El Hotel del Cid”
[3] Los Cadetes de Linares. “El corrido de Jesús Malverde”


The Kim Kardashian's Ass!

Una ilustración que hice, bajo mi alter-ego EseNoctis, para el fanzine La Vacaloka, edición #3... un trabajo realizado como un pequeño homenaje a base de lo que el gran trasero de Kim Kardashian provoca, evoca y hasta opaca (en este caso a su hermana) y todo a cambio de colorearse en las portadas de las "mejores" y especializadas revistas de modas, además de la lujuria y deseo posesivo que en sí mismo provoca... en fin, cada quien su interpretación. 


EseNoctis. "The Kim Kardashian's ass!" - (Todos los Derechos Reservados)

Columna semanal en Satélite Media


Carnalitos & carnalitas... desde el pasado lunes 26 de diciembre de 2011 comencé a escribir una columna de opinión en el portal electrónico de los carnales de Satélite Media; saldrá todos los lunes y versará sobre apuntes críticos sobre literatura, música, sociedad, diversidad y otros debrayes...
Chéquenla aquí: "Escritorio público con servicio de bar".

Tránsito de los fantasmas

Manuel Noctis

nací para robar rosas de las avenidas de la muerte.
Charles Bukowski

me duele tanto estar cautivo de los tiempos
acorazado en llanto mortecino que pulula mis entrañas

el tren suspira
                    en cada vagón se respira olor a muerte
deambula por los caminos de la incertidumbre

y a mí me duele tanto la ausencia de los días

el continuo tránsito de los fantasmas
            (me duele tanto)
y me refugio entre mis sueños
                                            ...
                                               entre mis noches

cuando la luna se apaga entre tinieblas
cuando los párpados c
                                   a
                                     e
                                       n
                                         como cortinelas cerradas a la >fuerza<

(me duele tanto)

y quisiera gritarle al mundo
                                       -desde acá abajo-
                                                                 desde lo recóndito de los sueños
desde lo absurdo | lo discontinuo | lo impenetrable
(y me duele tanto)
                           todo esto / todo aquello
todopasado-todopresente-todofuturo

cual hoja al viento
                         como los gatos en celo marchitan sus soledades

(((me duele tanto)))

y no descifro cómo terminar todo este tormento


[05.02.2011 - 1:28 am]

Algunos de mis encuentros y desencuentros con El Circo o, de porque Clarimonda se pone payasa en su 7° aniversario

Texto escrito a razón del 7° aniversario de la revista Clarimonda, la cual dirije su humilde servidor. Leído el día 22 de octubre en el bar Cactux durante la presentación y festejo de la misma.

Foto: Belsay Maza Mora, "Circo".

Manuel Noctis


Cuando inicie este viaje con la Clarimonda (la verdad no sé que estaba pensando como para haberme involucrado en este bisne, pero bueno) una de las tantas cosas que me impulsaron fue el hecho de querer ver mis escritos publicados… siiii, ver mi pinche nombre estampado en la hoja para poder decirle a mis amiguitos: ‘miren cabroncitos, ya soy escritor’. Afortunadamente siempre la he cagado y he aprendido de mis propios errores, lo cual me ha ayudado para consolidar mi camino hacia la hoguera. La onda es que uno en el camino (parafraseando al buen Jack Kerouac, quien ayer viernes 21 de octubre cumplió años de estar en la tumba) va aprendiendo varias cosas, otras más las vas olvidando y unas cuantas más las vas simplemente desechando, y entre estas cosas he desechado casi por completo mi desafortunada carrera como escritor por dedicarle mayor tiempo y espacio a la edición y consolidación de Clarimonda, aunque sé que a muchos les duele esto porque reconocen en mi a un escritor potencial, jaja, es broma, recuerden que estoy en mi faceta de payaso… la verdad es que conforme pasa el tiempo mi aportación de textos a la revista ha ido escaseando, todo ello por el hecho de cederle ese espacio a alguien que como yo –hace años- anda en busca de estos lugares donde publicar, y menciono esto porque voy a hablar del Circo y seguramente alguien al final se pregunte por qué no viene dentro de esta edición.

Como ya mencionaron estos dos cuates que están acompañando en la mesa (Jesús Baldovinos omnipresente & Darío Zalapa), Clarimonda cumplió 7 años de andar pervirtiendo mentes vírgenes, no hoy, sino el pasado 25 de septiembre. Si, lo sé, esta fiesta debió haberse hecho hace un mes, pero a falta de dinero esto se retrasó un poco (maldito Vamp Fest que nos arrasó en todo)… por ello me congratulo en decir (y si, también mamonamente lo digo) que somos la única publicación impresa que se mantiene vigente, constante y poniendo en jaque a varios en Morelia, no por demás estamos hoy tomando unas cervezas (aunque ya sé que varios nomás vienen por el mezcal y los curados, jaja) so pretexto de festejarle. Y con este festejo viene la edición conmemorativa-festiva con la temática de El Circo, ahorita les cuento por qué el Circo, primero déjenme les platico que la edición está dedicada –a manera de agradecimiento y reconocimiento a su trabajo- al Klan Kultural Kaníbales, un grupo de chavos (contraculturosos) no tan chavos de la ciudad de San Juan del Río, Querétaro, quienes recientemente han acogido a Clarimonda entre sus brazos y alcohol como una más de sus Kaníbales.

Ahora si les cuento del Circo, como los demás temas que hemos considerado, este también es un tanto controversial por la condición del espectáculo con animales, y eso es algo que siempre proyectamos en la revista: la situación de la controversia, las temáticas que te permitan debrayar en torno a su condición, que te permitan ver la situación desde distintos ángulos y no siempre bajo la misma vertiende, como lo hacen la mayoría de los medios de comunicación masiva y alguno que otro medio “independiente” por ahí. Yo por ejemplo, no estoy de acuerdo en el uso de los animales para sus shows (y esto podría ser un tema extenso de discusión), sin embargo aún con todo ello el gusto por el Circo está siempre presente, porque deviene ampliamente por otras circunstancias que les platicaré más adelante. La cosa es que el tema vino por un sentido hedonista, principalmente, y por la condición de festejo que esto implica. El circo siempre ha sido sinónimo de alegría y festejo, donde se desbordan las emociones de una manera cómplice con el espectáculo, no como en el futbol, en donde muchas veces desemboca en un punto cercano a la barbarie. La mejor definición de lo que les menciono es lo que comenta Víctor Inzúa Canales: Parte de su naturaleza –del circo- radica en la emoción que provoca al espectador. Llega un momento en que no se es espectador, sino participante: en el riesgo del trapecista, en el desplante del domador, en la alegría del payaso. Luego entonces, el espectáculo del circo se modula finalmente para provocar estados de ánimo precisos en los asistentes, ése es su arte. Alternan diversión, risa, susto, admiración, terror. El espectador llega a ser cómplice de los artistas, salen de sí mismos, de su ser cotidiano y se identifican con artistas, bohemios y súper-dotados, etc. (Revista Generación)

En esta condición que menciona Inzúa es en la que se manifiesta Clarimonda con la temática circense, porque no pretendemos que nuestros lectores sean simples espectadores, sino también participantes del entorno que nos rodea. La otra parte, la de mi gusto personal tiene que ver demasiado con mi infancia, no pretendo contarles lo que hacía cuando niño, pero si les voy a puntualizar algunas situaciones que me llevaron a involucrarme con La Gran Carpa:

1. Vengo de un pueblo cercano a Morelia, viví hasta los 14 años allá y recuerdo bien cuando llegaban los circos, todos los chavitos de la primaria nos lanzábamos al terreno donde se instalaban y ayudábamos a montar las carpas, con sus tubos y lonas pesadísimas, a cambio de un par de boletos para la función estelar, que a veces ni nos daban.

2. En una ocasión llegó un circo con las “famosas patinadoras salvajes”, dos chavas hermanas de quienes prácticamente nos enamoramos todos los chaquetos pubertianos. Hubo cuates que incluso fueron a todas las funciones con tal de verlas. Yo un domingo me vestí una camisa nueva (porque los domingos estrenábamos la ropa nueva), me puse perfume de mi padre y me lancé con la pandilla al circo, pero oh decepción, ese día no salieron las patinadoras, pues una se había lastimado un tobillo la noche anterior, una lástima, porque no las volvimos a ver jamás (si alguien las ha visto avisen, ahorita tendrán unos 30 años).

3. Una ocasión un circo llegó con el hipnotizador, nadie teníamos la chingada idea de que se trataba hasta que un tío recién llegado de los united states nos lo contó porque lo había visto allá. Cuando fui a verlo pasé junto con 19 personas más para que nos hipnotizaran, fui el único al que no pudo hipnotizar el señor este, pero me hice buey, hasta que el hipnotizador pidió que hiciéramos como gato: maullar y caminar, lo cual me pareció demasiado estúpido, abrí los ojos y corrí a las gradas.

4. Una tarde mientras comíamos (normalmente entre las 2 y las 3 de la tarde en las calles no se veía gente caminar, la mayoría en el pueblo comía a esa hora) se escuchó un ruido de avión muy bajo, era una avioneta que circulaba por los aires de mi pueblo, quien anunciaba la magnánima presentación del circo Atayde Hermanos, al cual siempre había querido ir, de la avioneta además soltaban varios papelillos, estaban aventando boletos para la función, esa fue la primera vez que vi un circo en Morelia y demasiados chavitos en la calle a las 2:30 de la tarde.

5. De ahí muchos circos fueron y vinieron, a muchos los vi, a otros no, la decadencia circense comenzaba a hacerse presente, al menos en mi pueblo, y para mi infortunio. El primer caso fue cuando se corrió el rumor de que uno de los circos había abandonado a un oso en el pueblo, el cual estaba matando las gallinas, perros y hasta vacas de los habitantes, obvio, sólo fue invento del pueblo.

6. Otro infortunio fue cuando una noche mi madre nos mandó a mi hermano y a mí a buscar a mi padre, quien se andaba poniendo una peda con sus camaradas, mientras lo buscábamos alguien nos corrió el rumor de que lo había visto por el circo que estaba instalado en ese momento, nos dirigimos hacia allá y efectivamente lo encontramos sentado y dormido muy cerca de donde tenían a los ponys originales de la Barbie (eso decían). La cosa es que se rumoró que mi padre había sido secuestrado por la encantadora de serpientes, no lo sé, aún no me atrevo a preguntarle.

7. Otra situación fue cuando vinimos a Morelia, al Palacio del Arte a ver a otro circo, en esa ocasión llegamos con varios de mis tíos, primos y amiguillos que se nos pegaron. Ya cuando terminó la función abordamos coches y camionetas y llegamos a nuestras casas, el infortunio fue que uno de mis primos insospechadamente había sido abandonado afuera del Palacio, mi tía lloraba y el tío en chinga se regresó a Morelia por él y afortunadamente lo encontró ahí sentadillo. Mi primo cuenta que durante las horas que estuvo ahí solillo se le acercó una de las trapecistas, quien le dijo que si no se quería ir con ellos, a lo cual él le respondió que no, que prefería ordeñar vacas a andarse descolgando de un columpio.

8. Y bueno, el punto final, lo que me alejó por muchos años del circo fue cuando se rumoró que el señor Capulina (que dios lo tenga en su santa gloria) se cogía a los morritos en su camerino, por lo cual mis padres pensaron que en todos los circos pasaba lo mismo y ya jamás me volvieron a llevar a un show.

La lectura acartonada:

Intersticios en el intento del fomento a la lectura



por Manuel Noctis

“La lectura no da al hombre sabiduría; le da conocimientos”.
William Somerset Maugham


Prólogo. El autoengaño

"Un país cuyos habitantes no leen o leen escaso es más vulnerable al engaño."
Fermín Bocos

México es un país donde prácticamente no se lee; según las estadísticas de que la OCDE y la Unesco otorgan, en este territorio en promedio una persona lee 2.8 libros al año (¿Ustedes les creen?), cifra que se contrapone al 99.99 por ciento del total de mexicanos que no les gusta leer; Es más, no sólo no les gusta leer, no le gustan los libros ni siquiera en calidad de cosa, ni para no leerlos ni para nada, vamos, ni para prótesis de la cama que se rompió una pata (Guillermo Sheridan) y por más que en las Ferias de Libros las ventas quieran demostrar algo distinto a las estadísticas, me es imposible afirmar que muchos de los libros que ahí se compran van a parar directo a los libreros en las casas de quienes los adquirieron, sin siquiera haber sido hojeados o, peor aún, con el pretexto de que dentro viene estampada la firma del propio autor y por lo tanto no se permite abrirlo para evitar se maltrate el libro (¿y pierda su valor?). Hemos visto también otros estudios que nos muestran los gustos de lectura de la mayoría del mexicano: Tv Notas, El libro vaquero y cualquier otra revista de espectáculos o nota roja. Todo menos lo de índole estrictamente literario. Pero en este escrito la intensión no es restablecer dichas estadísticas y todo lo que ya se ha mencionado con anterioridad. Lo que se pretende es vislumbrar un pequeño esbozo del por qué sucede esto.


Capítulo 1. Las instituciones siempre se equivocan

Una de las cuestiones determinantes: ¿Por qué son cada vez menos los jóvenes que gustan de la lectura o por qué cada vez son más los que no se quieren acercar a ella? Tajantemente considero que la culpa la tienen las Instituciones (Académicas y Culturales), las Secretarías, las Salas de Lectura, los mismos escritores y todos los grupos o asociaciones que de alguna manera están inmersos en dicho fomento; ya lo mencionaba Alonso Lujambio, el Secretario de Educación Pública: “No hemos tenido éxito”, ya que señaló que 47 por ciento de jóvenes entre los 18 y 22 años “nunca se han acercado a la literatura. Sólo lee, eventualmente, textos escolares, diarios o cómics”. ¿Y por qué no se ha tenido éxito? Porque se ha invertido el tiempo (y el dinero) pretendiendo fomentar la lectura con los mismos patrones y lineamientos que se han implementado desde hace muchos años –procedimientos acartonados, huecos y corroídos-. Los procesos, actividades y formas que se utilizan para dicha acción no han cambiado en absoluto al menos desde que yo estaba en la primaria (hace más de 20 años) y consecutivamente en los siguientes niveles académicos; ya lo mencionaba Adriana Malvido: “Durante muchos años el sistema educativo puso poco énfasis en la procuración del hábito lector”. No se trata de darle un libro a un niño o adolescente y esperar a que lo termine de leer para suponer que se está fomentando o efectuando algo (un cambio). De entrada se necesita una reacción en la persona –de agrado o desagrado- que le pueda dar pauta para continuar en esto de la lectura o alejarse por completo. El sentido y el gusto por la lectura devienen de una situación de gozo y asombro personal y no de una circunstancia impuesta u obligatoria.


Capítulo 2. Las capacidades son individuales

Una de las etapas más controversiales –en todos los sentidos- para los adolescentes, es cuando se cursa la Secundaria, porque se manifiestan intereses (entre hormonales y existenciales) bien personales para los chavos. Uno a esa edad está más interesado en el desarrollo de sus compañeritas o, en saber de qué color traen los calzones (desde la visión masculina) que en leerse el libro de El Quijote de la Mancha en tan solo una semana. En mi caso (o en mi tiempo) claro que hubo 2 o 3 compañeros que si lo hicieron, porque hay mínimas personas que desde temprana edad se ven interesadas en ello, pero en este caso bien lo comenta J.M. Servín en su libro D.F. Confidencial: “No podemos evaluar con una tabla rasa (a todos los alumnos) pues las capacidades son individuales y habría que reconocerlas y potenciarlas, fomentar la reflexión y el compromiso, evitar las actitudes autoritarias y tomar en cuenta los cambios hormonales del alumno, decisivos durante esta etapa donde la televisión y los videojuegos los desubican”. Ante todo esto la verdad es que me sigue pareciendo una reverenda estupidez este tipo de atención al fomento de la lectura, porque se sigue aplicando y en el peor de los casos, eso ha determinado para que sea motivo de reprobación de la materia o de la pérdida de un año escolar (como en mi caso también).


Capítulo 3. Los malditos clásicos

“Es un buen libro aquel que se abre con expectación y se cierra con provecho”.
Bronson Alcott

Ahora bien ¿Qué es lo que se les está dando a los jóvenes para que lean? La respuesta es = Los clásicos griegos (clásicos de clásicos), siempre los malditos clásicos (malditos no por su infaltable calidad, sino por la pesadez que causa su lectura en esa etapa), El Quijote de la Mancha –como ya lo mencionaba-, el Mío Cid, los Románticos, algo de poesía (aburrida), novelas post-revolucionarias mexicanas y demás. No pienso que en general sean malas lecturas, pero sí creo que a los chavos –o a los lectores iniciales- hay que darles lo que les gusta o lo referente a lo que en el momento más les interese. ¿Ustedes creen que un joven tenga el valor de acercarse a la lectura después de ver en televisión un spot/comercial sobre dicho fomento donde aparece en primer cuadro la “maestra mayor” Elba Monsther Gordillo –quién ha mostrado dotes de su pésima lectura en público-? Peor aún ¿alguien le creería? Porque yo también me pregunto ¿acaso ellos (todos los personajes que salen en esta y otras campañas) leerán literatura?


Capítulo 4. La lectura no es inexorable

En nuestra experiencia editorial con la revista Clarimonda nos hemos dado cuenta de estas situaciones; ¿Cómo pretendes iniciar en la lectura a chavos banda o a jóvenes que después de salir de clase tienen que ir a vender chicles en el crucero, talachar con el mecánico o chalanear en la obra con el Maistro? Es complicado vislumbrar una respuesta concreta, pero en nuestro caso, lo mejor ha resultado co-activando (llevando eventos, tertulias, charlas) en los lugares donde ellos se desenvuelven y sobretodo dándoles a leer las historias que a ellos les gustan o en el primer instante les atrapan; si a los chavos les laten los cómics, pues hay que darles cómics, así puedes potenciarlos de alguna manera; bien lo dijo José Agustín –autor entre otros de La Tumba- en una entrevista para canal 22: “A los 5 años comencé haciendo cómics y cada vez que hacía uno era mayor el texto que le ponía, hasta que un día solamente escribí y no dibujé, me di cuenta que había escrito mi primer cuento en 5° de primaria”. Entonces, si a los chavos banda les interesan las historias policiacas o enraizadas en el barrio, si a los chavos integrantes de la barra de un equipo de futbol les gustan las historias relacionadas a este deporte, si las niñas quieren historias de príncipes azules o cuestiones cosmopolitas, si a la comunidad dark le gustan los vampiros o si simplemente a las personas les gustan las historias de arrabal, alcohol y de cantinas pues hay que llevarles esas historias, no les des a leer de inmediato al desgastado y “maldito” Quijote, no pretendas que de inmediato se metan al inframundo con la poesía de Pessoa, no pienses que lo mejor para empezar es Poniatowska o el putrefacto Carlos Cuauhtémoc Sánchez, y mucho menos tú promotor, que también escribes, no les des a leer tus escritos mal narrados y pichurrientos. Es p. ej. Una persona que para bailar tiene 2 pies izquierdos –como se dice comúnmente-, si quieres enseñarlo a bailar no vas a pensar en meterlo directamente a clases de danza contemporánea o a ballet, sería una estupidez. Así también para la lectura, se necesita inducirlos con literatura que los haga parte dé, donde se sientan cómodos, donde sean personas identificables, donde puedan verse “reflejados” y saberse parte de ese y de este mundo, y así podrán experimentar más allá, podrán ir en búsqueda de más lecturas, pero eso sólo tiene que ser decisión de ellos y no una cuestión obligatoria impuesta por determinado sector o persona.


Epílogo. El viaje

“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”.
Emily Dickinson.

Así es como vislumbramos este “quehacer” del fomento a la lectura, estimado lector, desde el sentido crítico de Clarimonda creemos tajantemente que estos procedimientos tan fofos deben modificarse, hay que utilizar el sentido de la innovación, sobre todo hay que poner en práctica la creatividad, hay que buscar formas de acercamiento primero a las personas y de inducción a la lectura después, ya que la relación e interacción entre persona y libro no tiene que parecer una terapia psicoanalista, consulta con el médico o algo por el estilo, al contrario, tiene que ser un viaje, un camino, una vía –de disfrute- donde los pasajeros solitos adquieran sus boletos.



Bibliografía
• Servín, JM. “Asignaturas pendientes en una secundaria de futuros Ni Nis”. DF: Confidencial. Crónicas de delincuentes, vagos y demás gente sin futuro. 1ª Edición. Editorial Almadía. Oaxaca, Oaxaca, México, 2010. Pág. 188
• Gloria Chávez, Alma. Celebremos al libro y a la lectura. Cambio de Michoacán (Edición Dominical). Morelia, Michoacán, México. 17 de abril de 2011. Año XIX. No.6550. Pág. 18
• Román Valadez, Esperanza. Debrayando acerca de palabras leídas, escritas. Letras de Cambio (Suplemento Cultural de Cambio de Michoacán). Nueva Época. 24 de julio de 2011. Pág. 5
-Sheridan, Guillermo. La lectura en México /1. Edición virtual revista Letras Libres. http://www.letraslibres.com/revista/columnas/la-lectura-en-mexico1
Librerías Gandhi “Metrolibro”: http://www.youtube.com/watch?v=SmUkCXc1psA
• “La Maestra no sabe leer”: http://www.youtube.com/watch?v=R1h4y4cN4pk
• “Lee sueños, cuenta cuentos”: http://www.youtube.com/watch?v=8-FEhBqoidM&feature=related

 
*Publicado en el suplemento Letras de Cambio, del diario Cambio de Michoacán (11. Septiembre. 2011).

> With Changoleón!


Otra foto memorable con mi camarada el Changoleón, debrayando sobre la lucidez del ser humano (y aprovechándome de su fama)... en Coyoacán, DF.

De las noches que nunca terminan...


Una foto memorable: Sergio (el pacheco bailador), Julio César Félix (revista Acequias), Mario Puglisi (revista Meretrices), Carlos Martínez Rentería (revista Generación) & Manuel Noctis (Revista Clarimonda)... afterparty en el Hotel Mirage... (Encuentro de Revistas Culturales en Querétaro)
En el siguiente link encontrarán la columna Salón Palacio del buen Carlitros Rentería, donde hace un comentario sobre la Clarimonda:

II. De vampiros, el DeFe y uno que otro tripeo

Segunda entrega de mi columna en la revista Clarimonda, publicada en la edición no. 27: Vampiros (y otros entes de la escena oscura)... pídanla al mail: revistaclarimonda@gmail.com

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1). Iniciamos otro choro con el homenaje póstumo (realizado en el foro cultural Cactux) que Clarimonda le hiciera al buen Charles Bukowski (el 9 de marzo, por los 17 años de su muerte). En el cual sin afán presuntuoso, romántico o de cliché, quisimos dejar de lado la cuestión santurrona que se le ha dado en años recientes. Así en esa ocasión se proyectó –con buena afluencia, especialmente chavos- el documental Bukowski: born into this –dirigido por John Dullaghan- donde se da muestra de todo el acontecer etílico-literario de este viejo indecente. También se presentó la 3ª víctima de Clarimonda Drunk Ediciones, el librito de poesía decadente La muerte puede bailar, death can dance, decadencia del camarada Jesús Baldovinos Romero (Gracias!). Nuevamente se vendieron varios libros, pero revistas nada de nada, por alguna extraña razón los morelianos no compran revistas –creo que ya lo había mencionado antes-, pero bueno, ya al final se proyectó Ordinaria locura para cerrar el evento empapados en alcohol. (El libro se consigue en: http://www.clarimondadrunkediciones.blogspot.com/)

2). Y que nos vamos a la cantina Andaluz (Gracias Sr. Ernesto!), con la Clarimonda y todo el séquito de colaboradores, camaradas & colados. La onda sería presentar la edición anterior que lleva por tema (precisamente): La Cantina. Ahí nos inmiscuimos entre las personas y mujeres de la vida galante que asisten de tradición al lugar, lo que por un momento provocó el desconcierto de su servilleta, por cómo se pudieran presentar las reacciones… ¿Y qué creen? Que bien chingón el asunto. La poesía cantinera y Josealfrediana les cayó como anillo al dedo a todos los personajes que ahí se encontraban; lo sorprendente fue que una de las señoras al servicio de la comunidad (de las primeritas en Morelia cuando la zona de tolerancia era en Carrillo) se desbordó en llanto por la emoción de las letras poéticas cantineras (Neta, ¿Imagínense toda la historia que carga a cuestas?), lo cual propició que nos planteáramos seriamente una futura edición sobre: Ficheras. En fin, la convivencia estuvo pocamadre, agregándole que de pasada también me estaba festejando mi cumpleaños (el que me diga cuántos le regalo unas revas de colección). Sin duda uno de los mejores públicos morelianos con que nos hemos encontrado y enfrentado, todo porque como lo mencioné en ese momento: las cosas buenas se hacen en el lugar adecuado y en el momento preciso… salud pa’ los enfermos y gonorrea pa’ los políticos.

3). Andaba yo de ocioso en la red con toda esta onda de los vampiros (siempre me han prendido machín las historias de estos entes no-muertos, de ahí Clarimonda… pero nada que ver con los vampiritos ñoños y cursis de ahora) y me encontré de nuevo con una banda de metal gótico sinfónico (la música oscura siempre me ha removido las entrañas) llamada Theatre Des Vampires –de origen italiano-. Y digo me encontré de nuevo porque ya la conocía de hace tiempo, pero no me había dado tiempito de escucharlos bien. El chiste es que me descargué toda su discografía (para quien le interese la encuentran en el siguiente link: http://www.taringa.net/posts/musica/1509139/Theatres-des-Vampires-_Discografia_.html) y en ese descargar de discos me encontré con el soundtrack (en el cual participa esta banda) del corto titulado: Murnau, the vampire. Se trata de un video animación –sin diálogos, estilo cine mudo- realizado por Oscar Alvarado –un chavo mexicano-, el cual está basado en la película Nosferatu, realizada por el cineasta alemán F. W. Murnau –de quien toma el nombre-, pero todos sabemos que esta historia se basa en la novela de Bram Stoker: Drácula. Así que a los amantes de los chupa-sangre, se los recomiendo ampliamente para que lo chequen, es un corto bien realizado y además la música que le acompaña es excelente. Lo pueden ver en: http://vimeo.com/2233809, o chequen la página: http://www.murnauthevampire.com/

4). “A conquistar el DeFectuoso con la Clarimonda”. Con ese lema nos lanzamos a la gran ciudad. La 1ª parada fue en la Zona Rosa (el 25 de marzo), en la librería Voces en tinta (gracias al Fideluco); un lugar donde se distribuye principalmente material con temática lésbico & gay, y pues claro, fuimos a presentar la edición que lleva el mismo tema. La onda es que directito de Morelia llegamos a presentar el número, donde ya aguardaba una cantidad de personas entre quienes querían ver las revistas (chido al Hiram & Muciño) y quienes querían ver al Wence (que también presentó su libro Nada de incrustaciones, del cual ya les hablé anteriormente). Ahí el show estuvo tranquis –un poco más formal el asunto-; se vendieron varias revistas y otras las dejamos a la venta. Nada del otro mundo, fuera de que nos fuimos a Garibaldi a echar la chela con la banda… La 2ª parada fue en la Roma (el 26, siguiente día), en el bar –cultural- El Real Under (molto grazzie al Androide), un espacio dedicado a la contracultura y las Tribus Urbanas, preferentemente oscuras –y sus derivados-. La onda mágica –y jedienta- fue que se me hizo tarde y preguntando cómo llegar al lugar una señora de la vida galante me confundió con la dirección y se me armó todo un pedo. El chiste es que terminé llegando casi a las 8 pm (cuando el inicio era a las 7 y puntual, jaja, esos Bastardos!) mientras los demás participantes y el público aún aguardaban la llegada (cosa chingona!). El rollo estuvo chingonerrimo, gracias a la participación también de los camaradas del Fanzine Nación Alien (ese Augusto Quevedo!), la reva Los bastardos de la uva (quiubas Edwar F. de L. & Fernando Viñas) y del buen Eduardo Zurita (con las revas LOGOgrafo y Massiva) ambos todos(sic) proyectos del DeFe. Comentamos –desde un punto de vista y contexto informal y desfachatado- nuestras labores al frente de nuestros proyectos y aunque coincidíamos en distintas razones y flujos de trabajo, la diferencia entre uno y otro proyecto era palpable, lo cual hizo más variante la mesa de presentaciones que concluyó con preguntas y respuestas, con el performance de Las perras de museo (chido a la Andrea & Damayanti que nos acompañaron de Morelia) y sobretodo excediendo el tiempo límite. Después se complementó la noche con varias chelas en compañía de camaradas/colaboradores como el Héctor Anselmo y Abel R. Romero (chido también a Jessica P. y al buen Miguel Bernal por estar). Lo chistoso fue habernos topado con el buen Carlitros Martínez Rentería (de la reva Generación) en la pulquería Insurgentes y haber terminado debrayando hasta que cerraron el Under y abrió sus puertas el metro hacia un nuevo día.

5). Iniciado el mes de abril se llevó a cabo el evento multidisciplinario llamado Fuxionarte 2011, en el bar Fuxion Underground (chido al buen Víctor!), donde varios de los creadores jóvenes de la ciudad (de Morelia) nos reunimos para exponer nuestros trabajos y así poder debrayar sobre los asuntos que conciernen en este ámbito. La muestra fue desde pintura, dibujo, foto, instalación, música & poesía. Mi participación constó de dos video-lecturas de poesía neo-romántica oscura que provocó y recaló en el público presente. La intensión de este show fue buena, pero creo que hizo falta una leve cuestión de curaduría y de una persona que presentara chido el evento y que estuviera interactuando con el público presente, que fue basto –en un inicio- pero que se fue desperdigando al no ver parte acción de los exponentes y en el show mismo.

6). ¿Chismes de farándula? ¿Crónicas de dos groupies rocanroleros? ¿Historias salvajes tras bambalinas? Pues nooooo, no que a mi entender pueda precisarse (¿o sí?). El libro Tormenta de sangre (chido a Saliva y Telaraña por el envío), escrito por Chico Migraña y Arthur Alan Gore (qué onda?) es una serie de crónicas sobre sucesos y eventualidades –personales de los autores- tras bambalinas, conciertos, entrevistas y borracheras con varias figuras del rock, el metal y una que otra personalidad popera. Después de leerlo pensé que si estas historias fueran contadas por Paty Chapoy serían en lo más mínimo agradables, ni mucho menos tomadas en cuenta por una persona como yoni, por el simple hecho de no resultarme ningún interés desde su persona. Creo que para este tipo de cosas importa mucho desde dónde, quién y cómo vienen contadas las historias –lo que le da el plus a este libraco-. Y ya lo dijo el Chico Migraña en una de sus crónicas: lo más importante de la presentación en vivo de una banda es todo lo que hay detrás de ella, tras bambalinas –repetitivo-; y eso es lo que sucede y se presenta en este libro: las historias que resultan atrás de un escenario o de la personificación de un rockstar, el alumbramiento y desnudez de los mitos que los rodean y sobretodo la humanización de esos “semidioses” que a veces parecieran intocables. Y uno de los elementos importantes y destacables de estas crónicas –precisamente- es quizá –indirectamente o inconscientemente- poner en entredicho la “majestuosidad” de las estrellas del rock y sus derivados… por ejemplo ver a un Rob Halford desflorarse –literalmente- por unas galletitas; al Alex Lora parando el tráfico mientras corre tras sus perros; el Juan Brujo vendiendo discos en el Chopo; etc. Porque si bien, en lo personal, nunca me ha gustado mitificar a ciertos personajes, porque a fin de cuentas son simples mortales, de carne y hueso, igual que tú, yo y los demás (aspecto de Chico Migraña que no me gustó mucho: llamarlos “ídolos” y proclamarse “fan”). Otra de las cosas que resalto es la que nos cuenta Arthur –desde su visión acertada como periodista- sobre la banda Christian Death, porque ¿cuántos de nosotros no hemos visto por ahí a chicos dark’s-death’s auto-limitándose en ciertos aspectos de la vida cotidiana? Como bailar, participar socialmente activos, ir a lugares diferentes a sus gustos, etc. Y en esa crónica se deja al descubierto cómo los integrantes de dicha banda participan en la marcha de los electricistas, se van a bailar salsa a una cantina y se ponen borrachos con tequila, o sea, what is the fucking problem? Ah, pero mientras tanto acá en las tribus desgarrándonos el alma y discutiendo tontamente porque hay que llevar un lineamiento en la conducta, no?. En fin, para quienes nos gusta la música y todo lo que sucede tras de ello es muy recomendable este libro. Además tiene su toque especial de humor y sarcasmo, lo cual nos permite un amplio relajamiento para su lectura. Y como agregado aliciente a los relatos, le acompañan unas ilustraciones muy buenas del buen Carlos Carapía. Así que no esperen más y consíganse este librito. Interesados contacten al mail: decadaobscura@hotmail.com (de este libro hay una reseña más extensa y mejor elaborada, la cual publicaremos en otra edición)

7). A mediados de abril me llegó un paquete de libros, los cuales me envió el camarada Fernando Nachón (chido por el detalle!). Los títulos de los libracos son: De a perrito, Diario de un pendejo, Cachetadas en las nalgas y Los niños bien. Todos de su autoría. A Nachón lo conocí omnipresentemente por José Agustín, Fadanelli y por el buen Rogelio Villarreal (en escritos de ambos personajes), yo ya andaba (anteriormente) tras de sus libros –incluso con otro amigo estuvimos a punto de cometer un atraco en la librería Vasconcelos en el Defectuoso, pero se frustró (jaja)- así que de inmediato me hice un pequeño espacio (en mis lecturas de tesis) y me leí Los niños bien. Se trata de un libro (anti-novela) que muestra fructuosamente el ejemplo de cómo y qué elementos incumben en la literatura posmodernista, lo cual le da un sentido muy peculiar a la historia. Y como aquí no se los voy a reseñar, les recomiendo que lean una reseña (valga el pendejismo repetitivo) muy interesante sobre este libro escrita por Ilia Alvarado Sizzo (académica española), la cual se publicó originalmente en la revista Replicante no. 21, págs. 103-107. (La pueden checar en el siguiente link: http://analisisdelosninosbien.blogspot.com/) Si alguien está interesado en algún libro póngase en contacto con las librerías Fontamara (http://www.fontamara.com.mx/).

8). Una vez más nos congregamos en un mismo sitio las únicas revistas vigentes y consolidadas de la ciudad de Morelia. Esto ocurrió –gracias al John Macotela- en pleno sábado de gloria (el señor hiso su voluntad, ja) en el tokin que nos ofrecieron las bandas –también morelianas- Pollomingus y Ciudad Psilocybe; la primera con una buena sesión de jazz-funk y la segunda una combinación de jazz con música prehispánica (ambos proyectos bien chidos –todos los músicos que integran a estas bandas tienen recorrido y mucha calidad, ya estaremos hablando de ellos posteriormente). En la parte editorial estuvieron las revas Monocromo, Revés (online) e Hilo (omnipresente), así como la Clarimonda y el grupo Satélite Media. Las participaciones fueron muy breves, pero sustanciosas. Cabe señalar que en esta ocasión los asistentes se comportaron y escucharon las propuestas (pero como siempre suele suceder en Morelia, no compraron revistas, sólo cambié una de La Cantina por una chela de barrilito).

9). El buen Jesús Baldovinos me había hecho la invitación personal para ir a presentar mi librillo Dos diseñadoras indie en la cocina a la ciudad de Lázaro Cárdenas (el 20 de mayo), pero una situación ajena me impidió (a mera hora) no poder ir; desde aquí una disculpa tanto a Jesús como a los asistentes... En esa misma semana (3 días después) tenía la invitación a leer parte de mi choro en el V Festival Internacional Palabra en el Mundo (un saludo a Gaspar A.); lo interesante ahí fue que se trataba de lectura de poesía y yo –como siempre- no respeté el hecho y leí 3 cuentos (uno erótico, otro existencialista y el último sin sentido o a ´propósito del “fin del mundo”).

10). Lo mejor llegó 5 días más tarde (el viernes 27 de mayo); la invitación para presentar la edición pasada de La Cantina de nuevo en San Juan del Río, Queretarock. De nuevo el Oscar y el Eliud (y todo el Klan Kultural Kaníbales) se pusieron guapos para que pudiera ir y así fue; por poco y llego tarde, el bus salió con retraso de una hora y en el camino llovió muy fuerte, pero no impidió mi llegada. La cita fue en el bar Casino (gracias a doña Lina) de nuevo, lo que me sorprendió y me gustó machín fue el show dancístico-acordionero del señor Arriaga, una cátedra musical con su acordeón. El Poeta (o Le Jos Uis) presentó su fanzine Efímera (bien chido) y leyó un texto del antes y el ahora de las Cantinas (más chido). Fernando Roque también leyó algo cantinero (simoncho por el ejemplar de Tirando Netas), el Oscar también en algo participó, el JEliud la hizo de Dj Borrachales y el estimado Juan Rock (de los fundadores del Chopo) fue nuestro maestro de ceremonias en todo el show. Ya que me tocó hacer mi debraye me alcanzaron los nervios –como siempre- y la cagué varias veces, pero a la gente le gustó, le latió y estuvo presente (a pesar de la Feria de Tequis a la que fui al día siguiente a tomar Calimochos (with the ángeles night)) Fue un gustazo encontrarme de nuevo con la bandita de allá y sobre todo conocer personas bien chidas y agradables (agradezco al Diego Virgilo también por la playera Kanibal). Hasta la próxima camaradas.